El lenguaje de las aves, Richard Siken.

1
Un hombre vio un ave y lo encontró hermoso. El ave tenía una canción dentro de él, y plumas. A veces, el hombre se sentía como el ave y, a  veces, el hombre se sentía como una piedra —sólida, inevitable—pero mayormente se sentía como un ave, o sentía que había un ave dentro de él, o que algo dentro de él era como un ave aleteando. Esto sucedió por largo tiempo.

2
Un hombre vio un ave y quiso pintarlo. El problema, si es que había uno, era simplemente un problema con la pregunta ¿Por qué pintar un ave? ¿Por qué hacer cualquier cosa? No cómo, porque los cómo son simples –en serie o en secuencia, un pie después el otro—pero, existencialmente, ¿por qué molestarse, qué soluciona?

Y solo porque quieres pintar un ave, en realidad pintar un ave, no significa que hayas logrado algo. ¿Quién consigue medir la distancia entre la experiencia y su representación? ¿Quién controla las líneas de la duda? Nosotros lo hacemos. Cualquiera puede.

Un mirlo, dice. Entonces lo es, indexado y normado. Pero no es un ave, es un hombre en un traje de ave, con hombros azules en vez de plumas, porque él no está mirando un ave, a un ave real, a medida que pinta, está mirando a su corazón, lo cual es imposible.

A menos que su corazón sea una metáfora para su corazón, así como todo es una metáfora por sí mismo, entonces el mirar la pintura sería como mirar un ave que no está ahí, con una canción en su garganta que no quieres escuchar, pero que pintas de todas maneras.

La mano es una voz que puede cantar lo que la voz no, y la mano quiere hacer algo útil. A veces, en la noche, en la cama, antes de quedarme dormido, pienso sobre un poema que pudiera escribir, algún día, sobre mi corazón, dice el corazón.

3
Miraron a los animales. Miraron las paredes de la caverna. Esto es primitivo, estos son diferentes hombres. Ellos pintaban a la luz de las antorchas: cosas rojas sobre todo, a veces negras—mamut, león, caballo, oso—en una pared, de perfil o superpuestas, dinámicas y alerta.

No eran animales, pero lucían como animales, lo suficiente como para confundirlo, lo cual significaba algo, pero el significado era inestable: no estaba ahí, pero permanecía, se parecía a la cosa, pero no era la cosa—era una segunda cosa, a continuación de un segundo set de reglas—y era muy tarde: su poder sobre eso no era ya absoluto.

¿Qué está vivo y qué no lo está y qué debemos hacer al respecto? Teorías: sobre la naturaleza de la cosa. Y del alma. Porque la gente muere. El miedo: que nada sobrevive. Un miedo más grande: que algo lo hace.

El cielo nocturno es vasto y ancho.

Se ponían muy juntos, hombro con hombro, se pintaban ellos mismos en multitudes, todos juntos y apartados del resto. Miraban al cielo, y al barro, y a sus manos en el barro, y a sus amigos muertos en el barro. Esto sucedió por largo tiempo.

4
Ser un ave, o una bandada de aves haciendo algo juntos, una o muchas, un estornino o una bandada de ellos. Ser un hombre en una colina, o todos los hombres en todas las colinas, o medio hombre temblando en la bandada de él mismo. Esas son algunas alternativas.

El cielo nocturno es vasto y ancho.

Un hombre tenía dos aves en su cabeza —no en su garganta, no en su pecho—y las aves cantaban todo el día sin parar. El hombre pensó en sí mismo, una de estas aves no es la mía. Las aves estuvieron de acuerdo.

 

Encuentra la versión original aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s